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miércoles, 31 de marzo de 2010

Diagnóstico cualitativo

En nuestra constante búsqueda de excelencia y calidad de servicios, hemos detectado que además de los diagnósticos cuantitativos que buscan medir el estado de gestión actual de los establecimientos educacionales, hace mucho sentido incorporar -en forma previa o conjuntamente con el diagnóstico cuantitativo- un diagnóstico que hemos denominado cualitativo, que dice relación con la búsqueda de elementos sociológicos y etnográficos que aportan una mirada clave al entorno socio-cultural del establecimiento que se visualiza como crítica para una intervención de mejoramiento en la gestión educacional y que se complementa adecuadamente con el diagnóstico cuantitativo basado en modelos de gestión.

Sin entrar en consideraciones técnicas, hemos diseñado diversas propuestas de diagnóstico cualitativo, pertinentes para distintos tipos de establecimientos educacionales, que incluyen -entre otros puntos- los siguientes:

Análisis del discurso: que busca describir y analizar el contenido (lo que se dice) y el sentido, es decir, lo que connota. Esta técnica permite conocer cómo es la construcción relacional del discurso de cada establecimiento y la significación de su contenido.

Análisis de escenarios y relaciones: se hace patente la necesidad de visibilizar las prácticas en sus consecuencias efectivas -lo que se hace en el establecimiento educacional- y la dinámica de los hechos referidos al escenario inmediato de la cotidianidad. Complementariamente a ello, se realiza un recuento de las relaciones como especificación del orden que da coherencia a las acciones, que explican su continuidad y permiten observar las rupturas que tienen lugar en dicho establecimiento.

Este diagnóstico cualitativo se trasforma en una poderosa herramienta que describe los principales aspectos que constituyen la cultura institucional, aportando información clave tanto para el establecimiento educacional como para los consultores de gestión que buscan implementar planes de mejora que eleven la calidad educacional del mismo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

La cultura escolar responsable del fracaso

Ya en los ochenta existía entre los expertos una clara certeza sobre los resultados del sistema escolar. La evidencia, siempre asociada a los más pobres, reconocía problemas de deserción escolar, repitencia y bajos rendimientos. Por entonces, además de la acción de variables de carácter estructural, que las más de las veces venía a confirmar una tendencia irrefrenable a la reproducción de las desigualdades; desde un prisma centrado en los procesos al interior de los contextos escolares, aparecía con fuerza la necesidad de reconocer los factores constitutivos de la cultura escolar.

Era posible reconocer la comparecencia de una serie de actores y, con ellos, de la dinámica de una serie de procesos que vendrían, en los marcos institucionales a configurar algunos significados primordiales como espacio de un mutuo reconocimiento: Así es posible entender el ejercicio de la autoridad en las escuelas y el ceremonial disciplinario como el principal atributo del orden. Por cierto la ratificación de las jerarquías vendrían a reducir el campo, en lo que atañe al saber, de un ejercicio más democrático y deliberativo; las rigideces se expresan también en las reacciones de complicidad, en que muchas veces el juego de los acuerdos tácitos entre profesores y alumnos vendrían a construir unas ciertas claúsulas de mutuo entendimiento por fuera de la regla, y en reemplazo de los criterios de exigencia y rigor. Son estos modos, y otros tantos, los que han generado una cierta opacidad en las relaciones al interior de las escuelas.

Esta cultura del fracaso, es por cierto reversible, pero no tiene que ver su reconversión con señalar a los responsables y acusarlos de una cierta perversidad.

Se trata entre otras cosas de abrir las conversaciones en la escuela. Efectivamente, muchas de estas, las más habituales, se encuentran desgastadas, agotadas en sus significantes y sólo son útiles para comunicar lo ya sabido o bien para evadir la interpelación de los otros.

Construir una nueva cultura escolar apunta al ejercicio de validar la verdad de cada uno de los actores, como primer diagnóstico, anterior a las metas y propósitos, antes que estas se vuelvan meras declaraciones y o exigencias sin la suficiente adhesión.

Para esto ya no es posible el encubrimiento, por ejemplo, de aquellos que instruyen a los alumnos de menos rendimiento para ausentarse de ciertas pruebas.

También es el momento propicio para formularse renovadas preguntas, aquellas que puedan encontrar respuesta efectiva en la existencia de los sujetos en la escuela. La cultura por de pronto se escribe desde estas verdades y en función del reconocimiento de la reciprocidad.

Es este un ejercicio que tienen que implementar aquellas comunidades que sí expresan la necesidad de renovar sus prácticas. Es ésta la mejor inversión que puedan decidir.

Hernán Medina R.
Sociólogo.

martes, 27 de octubre de 2009

Diagnóstico y evaluación del nivel de gestión

Existen varias herramientas para evaluar el estado actual de la gestión de un establecimiento educacional, dependiendo del modelo o sistema que esté detrás de aquella. En términos generales, se aplica una herramienta de autoevaluación parametrizada, compuesta por una serie de preguntas que corresponden a prácticas de gestión que deberían estar aplicadas o ejecutándose en el establecimiento de que se trata -de acuerdo con el Modelo respectivo- asignándose un puntaje respecto al cumplimiento del mismo, obteniéndose al final del proceso un indicador del nivel de gestión de dicho establecimiento.

En la terminología propia de los Modelos de Calidad, lo anterior se conoce como Diagnóstico, etapa clave que permita conocer la situación actual del establecimiento educacional, sus fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas y en base al resultado obtenido y analizado, establecer las estrategias y mecanismos para facilitar la implementación de un Modelo de Calidad.


Si nos referimos -por ejemplo- al Modelo de Calidad de la Gestión Escolar (del Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Gestión Escolar del Ministerio de Educación, cuyo esquema gráfico que relaciona sus 5 criterios se muestra en la figura), el referido diagnóstico se aplica revisando todos los elementos de gestión o prácticas relacionadas con dichos 5 criterios que eventualmente deberían estar incorporados en el establecimiento de que se trata, evalúandose el nivel en que esas prácticas están presentes y obteniéndose por lo tanto eventualmente también una brecha a cubrir susceptible de mejorar a través de una estrategia adecuada o plan de mejora, que permitirá aumentar los niveles de gestión en relación con ese cuerpo normativo.

Este es un primer paso fundamental, que permite diseñar con bastante precisión planes de mejoramiento en cada uno de los criterios señalados (Liderazgo, Gestión curricular, Convivencia escolar, Recursos y Resultados). En estas tareas podemos volcar nuestra experiencia en implementación de modelos de calidad y en materia de gestión escolar, ayudando al establecimiento de que se trate en la ardua tarea de mejorar su gestión educacional.