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jueves, 28 de abril de 2011

Edugest SpA ganó Premio Pyme en cu categoría

Nuestra Consultora Asesorías en Gestión Educacional SpA -cuyo nombre de fantasía es Edugest SpA- ha sido galardonado con el Premio Pyme Gestión Competitiva, en la Categoría Bronce, lo que nos llena de satisfacción, pues es un reconocimiento a nuestro nivel de gestión. Y este logo lo atestigua.

No podíamos aspirar a más, hay que decirlo, pues recién tenemos algo más de un año de funcionamiento y el modelo que hay detrás de este Premio evalúa mejor a empresas con más historia, sobre todo en relación con los Resultados, donde se exigen 3 períodos para comparar la tendencia de los mismos.

Pero lo importante es que vamos por buen camino. Seguiremos autoevaluándonos con el modelo de este Premio y postularemos hasta alcanzar el Oro. Estamos seguros que lo conseguiremos. En eso mismo trabajamos, en gestión de calidad.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿Qué entendemos por Calidad?

No es sencillo ni obvio lo que se entiende por Calidad. Y mucho menos en el ámbito educativo. Para casi todos los actores involucrados en la Educación, el concepto de "calidad de la educación" tiene una acepción diferente, de acuerdo con los objetivos que tenga cada cual. Es, además, un tema en permanente discusión por los expertos del área y de una amplitud asombrosa.

Pero tratemos de desentrañar este concepto: etimológicamente, calidad -que proviene del latín qualitas- significa propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor. (Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia). Concepto muy amplio, que tiene un importante sesgo subjetivo.

Ahora bien, todos los cuerpos normativos relacionados con gestión de la calidad, definen este término, de similar manera. Por ejemplo, la Norma ISO la define como: grado en que un conjunto de características inherentes cumple con los requisitos.

Asimismo, encontramos también referencias al concepto de calidad de la educación en el Informe Final del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación (2006), donde dicho Consejo ha concordado "en el carácter multifacético del concepto de calidad de la educación, reconociendo que recibe distintos sentidos, según sea la visión de ser humano y de sociedad que se sostenga". Un importante párrafo de este Informe dice: Consejo, los miembros del Consejo aceptan la "visión de diferentes declaraciones internacionales, que refieren la calidad de la educación tanto al derecho individual de acceder a oportunidades eficaces de aprender, como a la obligación del Estado de ofrecerlas en condiciones de equidad."

También es interesante traer la definición de calidad de la educación, asociada al Modelo Europeo de la Calidad (EFQM en el ámbito educativo), de acuerdo el trabajo "El Modelo de excelencia en la EFQM y su aplicación para la mejora de la calidad de los centros educativos", de Catalina Martínez y Nuria Riopérez, donde se puede leer: "La calidad en la educación se ha definido mediante un sistema de coherencias múltiples cuyas notas son funcionalidad, eficacia y eficiencia. La funcionalidad se entiende como la respuesta dada por el sistema educativo a las necesidades de formación de la sociedad. Estas necesidades son recogidas en los sistemas educativos y deben ser atendidas en los centros educativos, a través de proyectos educativos para el desarrollo del plan de estudios y la formación de alumnos. Una organización será eficaz si logra las metas educativas de calidad que se había propuesto, y será eficiente si hace un uso correcto de sus recursos, tanto personales como económicos y materiales, para conseguirlas."

Como puede apreciarse, el tema es complejo, extenso y con muchas aristas. Sin embargo, nos parece que la calidad debe abarcar todas las funciones y actividades de los establecimientos educaciones y, tan importante como lo anterior, debe estar vinculada a las necesidades relevantes de la sociedad en un ámbito y contexto dados.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Fábula de los cerdos asados

Llegué a esta fábula vía Twitter y Educación 2020. Me parece muy pertinente difundirla y disfrutarla, pues es un perfecto ejemplo de cómo no se resuelven las cosas por temor al cambio, a la innovación y a la gestión y cómo se "perfecciona" un sistema ineficaz e ineficiente. La educación y las instituciones que la gobiernan encajan perfectamente bien aquí; en realidad, todo el aparato burocrático del gobierno y corporativo de muchas empresas nacionales.

Cierta vez se produjo un incendio en un bosque en el que se encontraban cerdos. Estos se asaron. Los hombres, acostumbrados a comer carne cruda, los probaron y los hallaron exquisitos.

Luego, cada vez que querían comer cerdos asados, prendían fuego a un bosque.

¿Pero que sucedió cuando se intentó modificar "El Sistema" para implantar uno nuevo?

Hacía tiempo que algunas cosas no marchaban bien: los animales se carbonizaban, a veces quedaban parcialmente crudos; otras, de tal manera quemados que era imposible utilizarlos. Como era un procedimiento montado en gran escala preocupaba mucho a todos, porque, si El Sistema fallaba en gran medida, las pérdidas ocasionadas eran igualmente grandes. Miles eran los que se alimentaban de esa carne asada y también muchos miles eran los que tenían ocupación en esa tarea. Por tanto, "El Sistema" simplemente no debía fallar.

Pero, curiosamente, a medida que se hacía en mayor escala, más parecía fallar y mayores pérdidas causar. En razón de las deficiencias, aumentaban las quejas. Ya era un clamor general la necesidad de reformar a fondo El Sistema. Tanto que todos los años se reunían congresos, seminarios, conferencias, jornadas para hallar la solución. Pero parece que no acertaban a mejorar el mecanismo, porque al año siguiente se volvían a repetir los congresos, seminarios, conferencias y jornadas. Y así siempre. Las causas del fracaso de "El Sistema", según los especialistas, debían atribuirse o bien a la indisciplina de los cerdos que no permanecían donde debieran, o bien a la inconstante naturaleza del fuego tan difícil de controlar, a los árboles excesivamente verdes, o a la humedad de la tierra, o al Servicio de Informaciones Meteorológicas que no acertaba con el lugar, momento y cantidad de lluvias, o...

Las causas eran -como se ve- difíciles de determinar porque en verdad El Sistema para asar cerdos era muy complejo: se había montado una gran estructura; una gran maquinaria, con innumerables variables, se había institucionalizado. Había individuos dedicados a encender: los igniferi, que a su vez eran especialistas de sectores; incendiador o ignifer de zona norte, de zona oeste, etc., incendiador nocturno, diurno, con especialización matinal o vesperal, incendiador de verano, de invierno (con disputas jurisdiccionales sobre el otoño y la primavera). Había especialistas en vientos (anemotécnicos). Había un director general de Asamiento y Alimentación Asada, un director de Técnicas Igneas (con su Consejo General de Asesores), un administrador general de Forestación Incendiable, una Comisión Nacional de Entrenamiento Profesional en Porcología, un Instituto Superior de Cultura y Técnicas Alimentarias (el ISCYTA) y el BODRIO (Bureau Orientador de Reformas Igneo-Operativas).

El BODRIO era tan grande que tenía un inspector de reformas cada 7000 cerdos, aproximadamente. Y era precisamente el BODRIO el que propiciaba anualmente los congresos, seminarios, conferencias y jornadas. Pero éstos solo parecían servir para aumentar el BODRIO, en burocracia.

Se había proyectado y se hallaba en pleno crecimiento la formación de nuevos bosques y selvas, siguiendo las últimas indicaciones técnicas (en regiones elegidas según una determinada orientación y donde los vientos no soplaban más de tres horas seguidas, donde era reducido el porcentaje de humedad, etcétera).

Había miles de personas trabajando en la preparación de esos bosques que luego se habrían de incendiar. Había especialistas en Europa y en los EE.UU. estudiando la importación de las mejores maderas, árboles, cepas, semillas, de mejores y más potentes fuegos, estudiando ideas operativas (por ejemplo: cómo hacer pozos para que en ellos cayeran los cerdos). Había además grandes instalaciones para conservar los cerdos antes del incendio, mecanismos para dejarlos salir en el momento oportuno, técnicos en su alimentación. Había expertos en la construcción de establos para cerdos; profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; investigadores que brindaban en(el?) fruto de su trabajo a las universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; fundaciones que apoyaban a los investigadores que brindaban el fruto de su trabajo a las universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos, etc.

Las soluciones que los congresos sugerían eran por ejemplo: aplicar triangularmente el fuego luego de raíz cuadrada de n + 1 por velocidad de viento sur; soltar los cerdos quince minutos antes que el fuego promedio del bosque alcanzara 47º C; otros decían que era necesario poner grandes ventiladores que servirían para orientar la dirección del fuego. Y así por el estilo. Y no se necesita decirlo, muy pocos de los expertos estaban de acuerdo entre sí, y cada uno tenía investigaciones y datos para probar sus afirmaciones.

Un día, un ignifer Categoría S-O/D-M/V-LL (o sea un encendedor de bosques especialidad sudoeste, diurno, matinal, licenciatura en verano lluvioso), llamado Juan Sentido-Común, dijo que el problema era muy fácil de resolver. Todo consistía, según él, en que primero se matara al cerdo elegido, se lo limpiara y cortara adecuadamente y se lo pusiera en un enrejado metálico o armazón sobre unas brasas hasta que por efecto del calor y no de la llama se encontrara a punto.

-¿Matar? -exclamó indignado el Administrador de Forestación.

-¡Cómo vamos a hacer que la gente mate! Ahora el que mata es el fuego. ¿Nosotros matar? ¡Nunca!

Enterado el director general de Asamiento, lo mandó a llamar. Le preguntó qué cosas raras andaba diciendo por ahí, y luego de escucharlo, le dijo:

-Lo que usted dice está bien, pero solo en teoría. No va a andar en la práctica. Más aún, es impracticable. Veamos, ¿qué hace usted con los anemotécnicos, en el caso de que se adopte lo que sugiere?

-No sé -respondió Juan.

-¿Dónde coloca los encendedores de las diversas especialidades?

-No sé.

-¿Y los especialistas en semillas, en maderas? ¿Y los diseñadores de establos de siete pisos, con sus nuevas máquinas limpiadoras y las perfumadoras automáticas?

-No sé.

-Y a los individuos que han ido al extranjero a perfeccionarse durante años, y cuya formación ha costado tanto al país, ¿los voy a poner a limpiar cerditos?

-No sé.

-Y los que se han especializado todos estos años en integrar congresos y seminarios y jornadas para la reforma y mejoramiento de El Sistema, si lo suyo resuelve todo, ¿qué hago con ellos?

-No sé.

-¿Se da usted cuenta ahora de que la suya no es la solución que necesitamos todos? ¿Usted cree que si todo fuera tan simple no la hubieran hallado antes nuestros especialistas? ¡A ver! ¿Qué autores dicen eso? ¿Qué autoridad puede avalar su sugestión? ¡Usted se imagina que yo no puedo decirles a los ingenieros de anemotécnica que es cuestión de poner brasitas sin llama!

¿Y qué hago con los bosques ya preparados, a punto de ser quemados, que solo poseen madera apta para el fuego-en-conjunto, cuyos árboles no producen frutos, cuya escasez de hojas hace que no sirvan para sombra? ¿Qué hago? ¡Dígame!

-No sé.

-¿Qué hago con la comisión Redactora de Programas de Asado, con sus departamentos de Clasificación y Selección de Cerdos, Arquitectura Funcional de Establos, Estadística y Población, etcétera?

-No sé.

-Dígame: el ingeniero en Porcopirotecnia, Don J. C. de Figuración, ¿no es una extraordinaria personalidad científica?

-Sí, parece que sí.

-Bueno. El simple hecho de poseer valiosos y extraordinarios ingenieros en pirotecnia indica que El Sistema es bueno. Y, ¿qué hago yo con individuos tan valiosos?

-No sé.

-¿Ha visto? Usted lo que tiene que traer como solución es cómo hacer mejores anemotécnicos, cómo conseguir más rápidamente encendedores del oeste (que es nuestra dificultad mayor), cómo hacer establos de ocho pisos o más, en lugar de solo siete como ahora. Hay que mejorar lo que tenemos y no cambiarlo. Tráigame usted una propuesta para que nuestros becarios en Europa cuesten menos, o cómo hacer una buena revista para el análisis profundo del problema de la Reforma del Asamiento. Eso es lo que necesitamos. Eso es lo que el país necesita.

¡A usted lo que le falta es sensatez, Sentido-Común! Dígame, por ejemplo, ¿qué hago con mi buen amigo (y pariente) el presidente de la comisión para el Estudio para el Aprovechamiento Integral de los Residuos de los ex Bosques?

-Realmente estoy perplejo -dijo Juan.

-Bueno. Ahora que conoce bien el problema, no vaya por ahí diciendo que usted lo arregla todo. Ahora ve que el problema es más serio y no tan simple como se imaginaba. Uno desde abajo y desde afuera dice.

Pero hay que estar adentro para conocer el problema y saber las dificultades. Ahora, entre nosotros, le recomiendo que no insista con lo suyo porque podría traerle dificultades con su puesto. ¡No por mí! Yo se lo digo por su bien, porque yo lo comprendo; yo le entiendo su planteo, pero, usted sabe, puede encontrarse con otro superior menos comprensivo; usted sabe cómo son, a veces ¿eh?...

El pobre Juan Sentido-Común no dijo ni mú. Sin saludar, entre asustado y atontado, con la sensación de estar caminando cabeza abajo, salió y no se le vio nunca más. No se sabe dónde fue. Por eso es que dicen que en estas tareas de reforma y mejora de El Sistema, falta Sentido-Común.

Fábula de los cerdos asados, de Gustavo F. J. Cirigliano, publicada originalmente en la revista Cátedra y Vida, Buenos Aires, 1959.

domingo, 30 de agosto de 2009

Gestión de Calidad

Cómo mejorar la gestión de los establecimientos educacionales chilenos, es una pregunta que vienen haciéndose todos los actores involucrados en el tema desde hace bastante tiempo. Gestión es la palabra clave. Introducir Modelos de Gestión de Calidad es una de las múltiples respuestas que puede tener esa gran interrogante.

Si asumimos que un establecimiento educacional es una empresa como cualquier otra, que tiene un objeto social especial -educación- pero cumple con los requisitos básicos para ser considerada una empresa, incluido por cierto el lucro en buena parte de ellos, disponemos de una batería importante de modelos de gestión que pueden ayudar a elevar el nivel de gestión general de dicho establecimiento, entre los cuales pueden citarse, a vía de ejemplo, los siguientes:
  • Norma NCh 2909 Sistema de Gestión - Requisitos fundamentales para la gestión Pyme;
  • Norma ISO 9001:2008 Sistemas de Gestión de Calidad - Requisitos;
  • SEMC Sistema Escalonado de Mejora Continua, en cualquiera de sus 3 Niveles, etc.
Ahora bien, existen también Modelos de Gestión orientados específicamente al campo educacional, como el Modelo de Calidad de la Gestión Escolar, impulsado por el Ministerio de Educación, y el Modelo de Gestión de la Calidad Escolar, desarrollado por la Fundación Chile. Existen muchas similitudes entre ambos, como veremos en entregas posteriores, además del nombre, ya que sólo difieren en la ubicación de la palabra Gestión. Baste decir que ambos Modelos intervienen fuertemente en áreas claves como Liderazgo, Procesos, Recursos, Currículo, Resultados, entre otras.

Ciertamente, los citados al inicio pueden complementarse con estos últimos. El concepto de mejoramiento continuo es utilizado prácticamente en todos, con la sola excepción de la Norma NCh 2909, que es muy básica. Más adelante nos adentraremos en las características de todos estos Modelos, pero con un énfasis marcado en los Modelos de Gestión Educacional. Hasta entonces.